jueves, 30 de octubre de 2008

Adelantos Culturales y Científicos.

Los onas posteriores, en cambio, conocieron el caballo y utilizaron las boleadoras para cazar.
El tipo de la vivienda ha cambiado en el correr de los siglos. Los onas antiguos tenían un simple paravientos, hecho con unos palos y algunas pieles de guanaco, que se ponía del lado donde soplaba el viento. Los primeros españoles lo vieron en uso
Entre los patagones y los onas que lo construían en ciertas circunstancias. Es este uno de los más antiguos tipos de habitación humana.
Posteriormente, los onas adoptaron el toldo de los pueblos pampeanos. Éste no es otra cosa que un paravientos perfeccionado. Consiste en una armazón desarmable de palos recubierta con pieles de guanaco. En la parte delantera se enciende un fuego. Y el ajuar, muy reducido, se limita a algunos almohadones y cueros de caballo que vienen a ser las camas, y una serie de artículos domésticos.
La adopción del caballo, hecho ocurrido en la primera mitad del siglo XVIII, tuvo como consecuencia la introducción de toda una serie de cambios en la cultura material.
Pintura No ha escapado el ona a la ley general. El también siente el influjo de los colores vivos: el rojo y el amarillo son los suyos. Al blanco, que también usa, lo considera un no-color, y el negro solo lo llevan los del norte en caso de luto, pintándose con rayas y puntos la frente.
La pintura es la forma de decoración personal que más cultivan los onas, sobre todo los hombres, y el uso exagerado que de ella hacen revela el grado de salvajismo en
que se encuentran, siendo como son el tatuaje y la pintura, aplicada al cuerpo, atributos de razas primitivas. Las mujeres, si bien reconocen que es el mejor adorno, no siempre se pintan con tanto esmero, ni todo el cuerpo, debido quizás a sus numerosas ocupaciones; solo lo hacen en la cara, brazos y pecho, dando preferencia a la grasa pura para la cara, a causa del lustre que les proporciona.
En cuanto a su evolución cultural a lo largo del tiempo presentaron una serie de notables elementos distintos de los de sus predecesores. Están, ante todo, esas puntas líticas de forma triangular, y ancho y largo pedúnculo, que eran puntas de flecha. Luego existen también unos cuchillos y raspadores de piedra que se engastaban en madera, y que, junto con un tipo común de punzones de hueso, constituían todos los utensilios que servían a las distintas tareas, ya se tratara de desollar y despedazar aun animal para comerlo, ya de preparar sus pieles, vestidos, adornos, o enseres domésticos. En calidad de adornos aparecen unas cuentas de hueso que servían de collar, y también otras piezas óseas, con incisiones, que corresponden al mismo adorno. Finalmente, es en este estadio cultural que se ven por primera vez las características bolas de piedra de tipo común, con y sin surco, con las que armaban la boleadora y la bola perdida, esa arma tan particular que en realidad es antiquísima, y que tanto sirve para la caza como para la guerra. En realidad en el período anterior ya se encuentran esas bolas, sólo que son de un tipo más chico. También utilizaron el arco y la flecha como arma de caza y de guerra y además se distinguieron por el uso del paravientos como tipo de habitación.
A la llegada de Magallanes se estaba produciendo un gran diferenciamiento cultural entre los onas y las demás tribus indígenas. Su principal característica es la ausencia de influencia araucana, por la ausencia de araucanos de este lado de los Andes. En éstos tiempos históricos los onas tampoco conocían el caballo, eran indios “de a pie”, y su cultura estaba de acuerdo con ello. Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, las invasiones desde Chile traen esa influencia araucana y van poco a poco modificando las culturas pampeano-patagonas, incluyendo la de los onas.
Con la introducción del caballo y todo lo que ello condiciona, cambió mucho su cultura. Los elementos nuevos vinieron del norte, especialmente desde la Pampa, cuando ésta ya estaba araucanizada. Se trata de un conjunto de elementos culturales
conocidos como “horse complex”. Esto permitió un cambio en el armamento y en el género de vida, ambos determinados por la movilidad que el caballo permite. El uso
del caballo se extendió de norte a sur. Al mismo tiempo también se introdujeron algunos elementos nuevos pertenecientes al campo espiritual.